¿Qué tiene que ver el sargazo con lo que comemos? Más de lo que imaginas.

Cada verano vemos las mismas imágenes: playas cubiertas de sargazo, turistas cancelando sus vacaciones, trabajadores retirando toneladas de algas y autoridades buscando nuevas soluciones.

Pero, si no vives en el Caribe mexicano, quizá te estés preguntando: ¿qué es exactamente el sargazo y por qué se ha convertido en un problema tan grande?

El sargazo es un alga marina que forma parte del ecosistema natural del océano Atlántico. Sin embargo, durante la última década enormes cantidades han llegado a las costas del Caribe mexicano, afectando las playas, los arrecifes, la biodiversidad marina, el turismo y la economía de miles de familias que dependen de este destino.

Esta semana, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que pronto presentará una estrategia para atender este problema en Quintana Roo. Es una buena noticia. El sargazo necesita atención urgente.

Pero hay una pregunta que casi nadie está haciendo.

¿Y si además de limpiar las playas, también empezáramos a hablar de las causas que están agravando el problema?

¿Por qué cada año hay más sargazo?

Lo primero que hay que entender es que el sargazo es un fenómeno complejo.

No existe un único responsable ni una explicación sencilla. Diversos estudios científicos apuntan a una combinación de factores que favorecen su crecimiento, entre ellos los cambios en las corrientes marinas, el exceso de nutrientes que llegan al océano y el cambio climático.

Como explica la Dra. Rosa Elisa Rodríguez Martínez, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM:

«Entre los factores responsables del aumento están la contaminación del océano con nutrientes (eutrofización) y el cambio climático, que provoca cambios en las corrientes marinas, surgencias y vientos.«

Esto significa que retirar el sargazo cuando llega a la playa es necesario, pero no suficiente. También debemos preguntarnos qué está ocurriendo antes de que llegue al mar Caribe.

¿Y qué tiene que ver la comida?

Muchísimo. Cuando pensamos en el cambio climático solemos imaginar coches, aviones o fábricas.

Pocas veces pensamos en nuestro plato.

Sin embargo, el sistema alimentario es responsable de una parte importante de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, además de utilizar enormes cantidades de agua y tierra y ejercer una fuerte presión sobre la biodiversidad.

Por eso, cada vez más científicos coinciden en que transformar la forma en que producimos y consumimos alimentos debe formar parte de cualquier estrategia climática seria.

Joseph Poore cambió esta conversación

En 2018, el investigador de la Universidad de Oxford Joseph Poore publicó uno de los estudios más importantes sobre el impacto ambiental de los alimentos.

Su investigación, publicada en la revista Science, analizó miles de sistemas de producción alrededor del mundo y llegó a una conclusión clara:

«Una alimentación basada en plantas es probablemente la forma más efectiva de reducir nuestro impacto ambiental.«

En 2019 tuvimos la oportunidad de entrevistarlo desde Generación Vegana. En ese momento ya advertía que la alimentación era una pieza clave para enfrentar la crisis climática.

Seis años después, esa conversación sigue siendo más relevante que nunca.

No se trata de culpar a las personas

Antes de que alguien piense que estamos diciendo que «una hamburguesa produce sargazo», la respuesta es no. 

No es así de simple. Lo que sí sabemos es que el sistema alimentario influye en el cambio climático, y el cambio climático es uno de los factores que favorecen la proliferación del sargazo.

Por eso creemos que la conversación debe ir más allá de recoger algas en la playa. También debe incluir acciones para reducir nuestra huella climática.

Quintana Roo tiene una oportunidad única

Vivo en Quintana Roo y durante los últimos meses he visto fotografías de nuestras playas cubiertas de sargazo que, honestamente, me rompen el corazón.

Son los lugares donde vivimos, trabajamos, recibimos visitantes y construimos nuestra economía. 

Por eso creo que Quintana Roo tiene una oportunidad enorme. En lugar de limitarse a reaccionar al problema cada temporada, podría convertirse en un referente internacional en soluciones climáticas relacionadas con la alimentación.

¿Cómo?

Imaginemos un estado que impulse:

  • Hoteles con menús de menor huella de carbono.
  • Restaurantes que incorporen más opciones basadas en plantas.
  • Universidades investigando alimentación y cambio climático.
  • Escuelas enseñando cómo nuestras decisiones alimentarias también impactan al planeta.
  • Campañas para turistas que quieran viajar de forma más sostenible.
  • Políticas públicas que integren el sistema alimentario dentro de la estrategia climática estatal.

Eso también es proteger las playas.

Desde Generación Vegana queremos construir esa conversación

No creemos tener todas las respuestas. Pero sí creemos que esta conversación hace falta.

Por eso queremos colaborar con gobiernos, universidades, empresas, hoteles, restaurantes y organizaciones para desarrollar proyectos que ayuden a reducir la huella climática del sistema alimentario y posicionen a Quintana Roo como un líder en alimentación sostenible y turismo responsable.

Porque el sargazo nos recuerda algo importante:

El cambio climático ya no es un problema del futuro.

Ya está aquí.

Y si queremos proteger nuestras playas, quizá sea momento de mirar más allá del mar y empezar a hablar también de lo que ponemos en nuestros platos.

¿Te gustaría colaborar?

Si representas a una institución pública, universidad, empresa, hotel, restaurante u organización interesada en desarrollar proyectos sobre alimentación sostenible y acción climática, nos encantaría conversar.

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🌐 https://genv.org/es/

Instagram: @genv_mx

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